viernes, 11 de junio de 2010
to believe or not believe
Los creyentes, los no creyentes… nadie merece ser juzgado por sus pensamientos, nadie está capacitado ni tiene el derecho de juzgar al otro por la subjetividad que es la vida. Nadie sabe; por lo que pasó el otro. Y que quizás si hubiésemos sido el otro, seríamos igual que él, y otro como el que eres ahora, podría odiarte sin ningún pretexto. Y qué si budha… y qué si la virgen, y qué si la familia o el individuo. ¿Y qué si la nada antes y después del todo? O el todo siempre y continuo... la eternidad, lo etéreo y lo superfluo. O sólo nada. Es sólo que… todos somos de un modo u otro por un millón trescientas mil millones de razones; momentos que sucedieron en un tiempo y lugar irrepetible porque así es la vida. Y por eso nunca nadie podrá juzgar al otro, porque nunca va a entenderlo completamente, sólo puede intentarlo. Unos creen en Dios… pero muchos otros dicen no tener la suerte de poder creer en él y auto complacerse a sí mismos con este ser “poco probable” como lo llamaba un profesor mío en la escuela de Derecho. Pero yo no sé por lo que pasó el que no cree… y él no sabe lo que he pasado yo, lo que he sentido en estos años. Quizás Dios también tiene sus favoritos, y se sienta cerca de ellos para que pase lo que pase, ellos puedan sentir una presencia protectora en sus vidas. Y otros… sólo están más solos, y no encuentren ninguna razón para creer en algo, sea Dios o cualquier otra energía supraterrenal. A veces me cuesta creer en Dios… Quizás no exista. Pero quizás creo en 50 cosas más que tampoco existen, pero me dan una razón distinta para levantarme de la cama cada día. Y eso vale la pena. Dios… no creo que seas humano. Pero me recuerdas al ser, del que todos participamos en alguna medida. No creo en los mandamientos, ése no fuiste tú. Me recuerdas a la naturaleza, a los ancianos, y a las risas despreocupadas, a las coincidencias. A ese silencio con el que me encuentro en el desierto. Y a lo que me impulsó a escribir esto. Ése eres tú para mí, pero sé que eres distinto para todos, y es que todos somos distintos… Para algunos siquiera existes. Podrías no existir, pero ¿cómo se puede negar la existencia de algo que no está definido para todos por igual? Puedes existir de una manera y no existir de tantas otras. Tantas dimensiones… en un mundo tan complejo, no entiendo qué estás haciendo conmigo, todos estos años… tan intensos. ¿Esta es la vida? ¿O es sólo una etapa? Tengo tantas preguntas… tengo un tiempo limitado en este cuerpo. ¿Valdrá la pena? Alcanzaré… a, ¿ocupar bien mis horas? “Los años pasarán como conejos” dijo Jessie. Soy rápida aprendiendo, pero sufro mucho. Quizás debería aprender más lento… Quizás debería sufrir menos. No sé bien porqué soy así, porqué pusiste esos sucesos en mi vida que me hicieron ser lo que soy. O los otros son más tontos, o más inteligentes, o más lentos… o más duros. O más insensibles. Pero todavía puedo escribir. Y esa es una de las razones por las que aún creo en ti.
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