martes, 28 de mayo de 2013

Siga adelante


Hay días lúcidos en que se presenta como un milagro, una fuerza abrumadora que hace todo más claro, siento el misterio de la vida y sin más, me rindo al milagro y ya no quiero descifrarlo, sino; vivir. Pero a veces se presenta penando, como un fantasma que golpea lentamente mis rodillas en una tarde penumbrosa, increpándome a contemplar esos lugares, contar una a una las horas, recordar y sufrir.

Y si debo dar gracias en un día como hoy a alguien, no es a Dios, es a la inercia. La inercia me ha hecho seguir cuando en los momentos más oscuros Dios se escondía... Y lo hacía tan bien. Seguir por seguir, pues, las metas funcionan casi siempre muy bien, pero se presenta el problema de que la meta del humano es siempre morir, es ahí donde termina su carrera, y a lo largo de ella muchas veces cae en la tentación de desear cosas imposibles, como la eternidad de la vida o de las cosas. Y así resulta que al final lo más humano es, lo más absurdo respecto a nuestra propia naturaleza y así... Un día... Simplemente la inercia se volvió mi mejor compañera.

Habla, come, corre


Lo único que necesito en la vida
Es distracción.
Pues, si estás consciente de
La relatividad de todo
aferrarte a un par de cosas puede al final
llevarte a la locura.

Si eres consciente del
probable
Vacío...

Pero si te mantienes distraído
Con un libro, con gente, caminando, al menos será... Tolerable.