Elegiste las cosas primarias para escribir, como el sexo y las mujeres, esas cosas que escribe Neruda también, digo escribe porque esté donde esté debe estar haciéndolo todavía. Ese poeta que se murió hace poco. Me encanta la palabra todavía, tiene en ella cierta eternidad incierta pero eternidad al fin. Yo no tengo objeto, no nace, ni tampoco se desarrolla. Puede ser que yo no era escritor al final. Muchos músicos y escritores eran depresivos y suicidas, puede que yo sólo era las últimas dos… hoy me convenzo de eso y no creo que ganaré algún otro premio que el cervantes de literatura del colegio. Porque ya no tengo muchos días para hacer esto… y los días que me quedan los ocuparé en algo, no sé en qué… en extrañarte y el extrañarte me está costando todo, de nuevo, lloraba porque te iba a perder, lloro porque ya perdí las cosas que hacíamos, y también porque terminaré un día de estos por perderte a ti completamente. Luego lloraré porque ya te habrás ido. Y un día alguien me convencerá de que eres mi ángel guardián como dicen los básicos y que todo lo que vivimos es nuestro para siempre y no se irá, que la vida sigue… y un día sigo yo… y otro día lejano a ese me daré cuenta que no hay razón por la que unos mueren y otros no y no hay nada más ahí. Terminan las cosas y terminan conmigo las cosas, y la escritura se murió. Y la visitaré una vez al año donde te voy a hablar, porque hoy si te extraño voy al hospital y si mañana te extraño no sé cuánto me demore en ir a verte… en encontrarte, si es la distancia de una cuerda pues creo que no creo que iremos al mismo lugar. Y mañana cómo te encuentro entonces, papá.
viernes, 29 de abril de 2011
Primario y básico
miércoles, 27 de abril de 2011
nada que ver
Pianos que engrandecen esta locura del desequilibrio. Del sentir cada latido por un día en ayuno corrompido por un capuccino de vainilla del casino que cierra a las cuatro. Mimetización de la sala neurológica y yo, de; 1, 2, 3, 4, 5, 6 y yo. Esa colorina en los bosques que no soy yo, porque en los bosques el pelo se me hace oscuro. Está trillada esta muerte del ser por exceso de sensibilidad y habilidad del conocimiento artístico o científico o… ya pasó de moda. Ahora, escritores, ¿como terminamos con todo sin que crean que estamos imitando a los grandes?
Cómo llego desde aquí hacia donde quiero ir… me parece que falta mucho, hace frío, las cosas se complican todos los días, este piano sigue sonando… Y si a lo mejor es mi estilo el no terminar nada, podría ser la mediocridad y la falta de talento una corriente? Mi mente está desfragmentada, como los discos de los computadores, y no puedo hallar una cosa y la sucesión de ella en el mismo lugar, y a lo mejor, surge la continuación uno que otro día a eso de las una y media de la tarde en el auto de un desconocido mientras no tengo ningún lápiz y papel cerca
Espero que entiendas que escribía cuanto mis manos volaban, y hoy escribo cuanto puedo, pasa algo como luego de un gran aluvión o como se mueve la tierra luego de los terremotos, así... ya no es nada, y vivo casi poco... sólo para complacerte a ti y a esta manía mía de seguir aquí
sábado, 2 de abril de 2011
Morfina
Empiezo a cuestionarme ciertas cosas que nunca pensé que tendría que. Sentía entender bien el cerebro de mi padre y siempre estuve segura de que él preferiría estar un poco más despierto y un pequeño dolor a estar completamente dormido cuando estábamos en la casa. Hay cosas que tienes claras siempre, como por ejemplo que cuando hay una crisis sí hay que inyectar medicamentos para que acabe el dolor. Y que cuando está tan tranquilo te dan ganas de tirar por un río la morfina… y llevarnos a la playa a ver el mar que dijo que era nuestro, para que no sequen nuestras almas. Pero; mi padre en el hospital, lleno de tubos y personas extrañas que no saben leer sus movimientos de manos y no entienden nada acerca de él, un lugar horrible, frío y descuidado, donde las visitas se reducen a horario, disposición y capacidad anímica de la misma visita, considerando también que el tumor cerebral hace su memoria un desorden, y por consecuencia puede olvidar esas cortas visitas y sentir que nadie se acordó de él, me hacen pensar en la morfina como el verdadero brebaje favorito de Morfeo. Se la han quitado para evaluarlo neurológicamente, y lo vi intentando llorar 2 veces ayer. No sé… empiezo a sentirme confundida acerca de lo que pensaría mi papá. Siempre hemos sido aliados, hechos del mismo material, toda la vida con una conexión pura, única e inexplicable en veces consciente y muchos años inconsciente y así hemos vivido y sentido igual. Pero él es el padre y sabe más. Y me está resultando difícil leerlo… si pudiera concentrarme más, si pudiera controlar mi presión arterial, y tener un poco más de energía para quedarme ahí adentro, para seguir en el centro, y a lo mejor así podría entenderte más en estos días. Grita fuerte y mira directo. Di mi nombre. Te estoy escribiendo porque estoy sintiendo de verdad que puedes leerlo desde el lugar que sale, que está dentro tuyo también. Es que ahora no estoy segura de si quieres estar más despierto para ver ese frío hospital y mirar como a todos se nos va apagando esta luz… me gustaría que tu sufrimiento acabase. Pero no quiero que mueras. Estos días he visto tu dolor, y a veces creo que deseo tanto que dejes de sentir dolor en el alma, que pagaría el precio invaluable, aunque sé que eres fuerte como ninguno… y también sé que el dejar de sentir lo que sientes ahora significa la muerte. Dejar de sentir dolor será el no ser. Pero... creemos, algunos de mis varios yo, que queremos que todo termine. Como si luego del funeral y llorar sin parar dos días me pongo mi parca gris, me subo el gorro y saliendo de mi facultad marco tu número en mi celular y te digo que me ha ido bien en el examen de Introducción al derecho y que me voy a ver a la abuela por el fin de semana y me dices que me cuide y la cuide a ella, y que te recuerde las cosas porque se te empiezan a olvidar…
Sabes... el problema es que no puedo decidir si no entiendo lo que significa querer que termine, no he sido capaz de entenderlo, como no soy capaz de entender tantas otras cosas y entender que a veces no hay nada que entender. Hay días, en que, creo que sí… ¿me hace eso una mala persona?, ¿el querer continuar mi vida sin tu enfermedad?, cincuenta millones de sinopsis neuronales me hacen no poder decidirme, y a la vez no poder entenderte, un clonazepam y a la cama.
Es que acabe, pero que no acabes tú.
Vuelve. Eso es lo que realmente quiero.
viernes, 1 de abril de 2011
Pacientes de este tipo
Nadie se atreve a decirlo. Y siempre dicen “paciente de ese tipo”, ya me parece incluso divertido. Pero es mejor así. Pues se están muriendo todos y no tienen las agallas para decirlo. Y eso me puso a pensar en las probabilidades de la muerte. Es que… una persona con una enfermedad terminal tiene una esperanza de vida menor a la de una persona sana. Entonces encerramos en una habitación y cuidamos las 24 horas a un ser humano que podría sufrir algo. Y morir. Mientras los demás mortales que nos creemos sanos salimos a la calle y hacemos nuestra vida normal; expuestos a una violación, robo, secuestro terrorista, tropezar, caernos y recibir un golpe fatal, accidentes automovilísticos, ser raptados por los ovnis, entrar de pronto en un gusano de tiempo encontrarte a Hawking volver y que nadie lo haya notado, ver un fantasma y morir de un infarto, ser un best seller, hacerte adicto al LSD, darte cuenta que eres un genio y te encierren por loco en un manicomio, suicidarte porque sí, suicidarte porque no, ser, no ser, morir, sin querer…. probabilidades que… no existen adentro de la pieza del hombre que amo. Entonces me digo y sé, que estamos igual de terminales, en todo el mundo, es el mundo que nos tiene así, cáncer o no cáncer, pronto vamos a morir, quizás antes que los enfermos, arrollados por un avión desviado desde el triángulo de las bermudas y no creo que a dios le importe, en serio. Así que ve a tu casa, ordena tus cosas, y vive la vida, si tienes ganas, y si no, simplemente haz otra cosa. Como escribir.