miércoles, 28 de marzo de 2012

No olvides

Cuando supe; que mi abuela tenía cáncer, se me vino el mundo abajo… nunca había palpado el hecho de que alguien que quisiera tanto podía morirse y tan pronto. Vi el otoño desprenderse en su pelo por el primer cáncer, tranquila, y todo giró alrededor de ella, que seguía siendo hermosa. Mi padre me decía: “No olvides llamar a la abuela, te quiero” y yo nunca lo olvidaba. Meses después, enfermó mi papá, y empecé a sentir que la que se moría era yo… y me olvidé que también se moría mi abuela. Tiempo después… me dejó mi padre, y mi padre también dejó a su madre, mi abuela, que aún se moría, pero fuerte como un tronco que aguantó los más crudos otoños, se mantuvo firme y espero para poder ver a su hijo salir de la vida. Mientras mi abuela permaneciera, mi familia permanecía también, y así… con inercia… continuamos viviendo. Hoy, 28 de marzo, nos acordamos que aunque mi papá hubiese adelantado a mi abuela, la muerte no la perdonó, y llevándosela hoy… no me queda más que decir… Papá, no olvides llamar a la abuela, te quiero.

martes, 20 de marzo de 2012

I m p e r m a n encia

Cuando tenía muy poca edad, en el colegio me dijeron; “todo cambia”, “nada desaparece, todo se transforma”, pero no supe en aquél momento el impacto que esto tendría en mi propia vida. Y así lo escuché reiteradas veces, pero no supe ponerle atención de la manera en que lo merecía.

A una corta edad vivencié cambios que no todos los niños tuvieron que, y de pronto a los 8 años ya no tenía un hogar. De alguna manera siempre pensé que volvería ahí… sin saber, que sería para nunca más. 20 días antes de cumplir 20 años, un 2 de mayo del 2011 fallece el hombre de mi vida, mi papá. Lo acepté como he aceptado todo en la vida, como pude. Pero de alguna manera sigo pensando que va a volver… de alguna forma u otra, en su propia forma, o que yo llegaré ahí, no sé cómo.

Pero por otra parte lo único estable ha sido el cambio, lo impermanente de todo; el flujo. Una energía que está en constante movimiento aunque no nos movamos, todo sigue queramos o no: todo se transforma, queramos o no.

Pero siento… que vivo queriendo volver a un lugar al que para poder ir debería ser permanente, y amo creyendo que amo por siempre y permanentemente, contando con los míos como si la vida no fuera día a día, me muevo así y no podría ser de otra forma, como si no contara, con un par de buenos años más. Porque cuando me invade la consciencia de la intermitencia me siento nada. Soy nada. Pero tal vez quiero creer otra cosa, ser algo más que un flujo, aunque sea mentira.

El pasado… entonces ¿qué es? Qué sentido tiene… si no se puede volver. Si no se puede revivir al amado, y si cuando yo mute y sea lo que es, él ya ha mutado en algo más, ¿nos volveremos a encontrar?

Somos seres precarios, y nos sentimos aún más vacíos… cuando deseamos todo lo permanente, ¿pero qué desear si no es eso? ¿Qué desearíamos sino?

Tendría sentido si no tuviéramos memoria… si acaso… no tuviésemos corazón

viernes, 2 de marzo de 2012

come on skinny love just last the year..

Tengo algunas ideas… tal vez podría llamarle a eso un plan. Ir al supermercado, comprar una agenda y organizar mi vida (aunque estemos en febrero). Imprimir unas fotos para mi abuela, y enviarle la bufanda que le compré en mis vacaciones. Ir al doctor, empezar a alimentarme bien, volver a un ejercicio disciplinado, adelgazar, comprar una nueva bici, leer de nuevo.

Pienso en mis planes, que podrían parecer insignificantes para cualquiera, tal vez lo sean… pero es mi vida. No tengo otra, no es que esté disconforme, me ha dejado de importar. De todo traería de vuelta a mi Padre, para que el tiempo siga.

Cada vez que algo me libera, sólo me siento crudamente triste… como si la liberación fuera de un yo que vive-y sólo- por inercia, y cuando las lágrimas caen pensando en un plan, fuera lo único verdadero en mí. La tristeza.

My,my,my,my,my...