Aprender los
canales de memoria, tener un lado favorito de la cama, o conseguir un gatito
que te espere al llegar, son pequeñas cosas que van formando un hogar. Las
costumbres, en resumidas cuentas, son las que hacen que un lugar comience a
sentirse tuyo. Tal vez, no un hogar, como piense la gente, pero, al menos lo
mejor que puedes conseguir. Cuando estás solo y, tienes que seguir de uno u
otro modo.

Elegir un cuadro, una alfombra, unas cortinas, hay que rellenar los vacíos de alguna forma, todo vale para sobrevivir.
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